Errores más frecuentes que dan lugar a siniestros en los seguros de Responsabilidad Civil de abogados
Conocer cuáles son los errores más frecuentes de abogados que originan estos siniestros es clave para poder prevenirlos, mejorar la gestión interna del despacho y sacar el máximo partido al seguro de Responsabilidad Civil para abogados.
Y es que, el día a día de un despacho de abogados está lleno de decisiones estratégicas, plazos ajustados y mucha presión. Aunque la inmensa mayoría de los profesionales actúa con rigor, ningún despacho está totalmente a salvo de cometer un error.
Cuando ese fallo genera un perjuicio económico para el cliente, puede desembocar en una reclamación y, en consecuencia, en un siniestro en la póliza de responsabilidad civil profesional. Aquí te traemos los errores más comunes que acaban en siniestros para los seguros de Responsabilidad Civil de abogados.
Falta de control de plazos y prescripciones
Es uno de los errores más clásicos en la siniestralidad de los abogados. Los problemas más habituales aparecen cuando:
- Prescribe la acción porque no se presenta la demanda a tiempo.
- Se interpone un recurso fuera de plazo.
- No se acude a una vista o señalamiento por un fallo de agenda.
El impacto económico puede ser muy elevado, ya que el cliente puede perder definitivamente su derecho a reclamar o defenderse.
Lo mejor para prevenirlo en tu despacho es utilizar programas de gestión con alertas automáticas y recordatorios múltiples. Además, no dependas solo del aviso del procurador y cruza siempre las agendas. También es recomendable establecer un protocolo de “doble control” para los plazos críticos.
Por último, te recomendamos que dejes constancia cuando el cliente aporta tarde documentación o información necesaria para actuar.
Información al cliente y expectativas mal gestionadas
Otros muchos siniestros parten de un problema de comunicación con el cliente. Y no tanto de un error estrictamente técnico, como de expectativas no alineadas con el propio cliente.
Para evitar este error lo mejor es que el cliente no crea que “se va a ganar seguro”. Además, conviene explicar siempre con claridad los riesgos de cada opción. No te olvides de ir informando al cliente periódicamente de la evolución del procedimiento.
Y es que, cuando el resultado no es el esperado y el cliente siente que “nadie le avisó”, aumenta de forma notable la probabilidad de reclamación.
El papel del seguro en la protección de la reputación profesional del abogado.
Hojas de encargo ambiguas o inexistentes
La hoja de encargo es una herramienta fundamental para delimitar el alcance del servicio y reducir conflictos. Sin embargo, todavía hay despachos que:
- No utilizan hoja de encargo en todos los asuntos.
- Emplean modelos excesivamente genéricos.
- No actualizan el documento cuando el asunto se amplía o cambia de naturaleza.
Todos estos errores generan dudas sobre qué se había comprometido a hacer el abogado, qué actuaciones quedaban fuera o qué servicios podían requerir honorarios adicionales.
Para evitar estos fallos lo mejor es definir con precisión el objeto del encargo y las actuaciones incluidas. Indicar expresamente qué no se asume y reflejar el esquema de honorarios, suplidos y posibles servicios adicionales.
Otra buena práctica consiste en ir actualizando la hoja de encargo cuando el asunto evoluciona (por ejemplo, si se interpone un recurso no previsto al inicio).
Errores técnicos y de dirección letrada
Junto a los plazos, también se producen siniestros por errores estrictamente técnicos, como, por ejemplo, no proponer una prueba determinante o no aportar un documento clave. Otro error puede ser elegir una vía procesal inadecuada sin haber planteado alternativas al cliente.
Otro fallo común es cometer errores en la redacción de contratos o acuerdos que generan perjuicios económicos importantes. En estos casos, la discusión suele girar en torno a si se ha respetado o no la lex artis: es decir, si el profesional actuó con la diligencia media exigible.
En este caso, algunas medidas eficientes de control interno son:
- Establecer la revisión por un segundo abogado en asuntos complejos o de gran cuantía.
- Utilizar checklist internos para tipos de procedimientos o contratos recurrentes.
- Apostar por la formación continua en áreas sensibles (procesal, mercantil, fiscal, etc.).
Pérdida o tratamiento inadecuado de documentación e información
Los despachos manejan cada vez más documentación sensible, tanto en papel como en formato digital. Algunos siniestros tienen su origen en:
- Pérdida de documentos originales confiados por el cliente.
- Robos o extravíos por falta de medidas mínimas de seguridad.
- Incumplimientos en materia de protección de datos o filtraciones de información.
A veces el daño es principalmente reputacional, pero en otras ocasiones el cliente logra acreditar un perjuicio económico y lo reclama al despacho.
En este caso lo mejor para evitar estos errores es implantar políticas claras de archivo, custodia y destrucción de documentos. También se puede adoptar medidas razonables de seguridad física y digital (cierres, copias de seguridad, controles de acceso, cifrado, etc.).
Además, conviene revisar que la póliza de RC profesional, y en caso de tener contratado un ciberseguro, cubran adecuadamente este tipo de riesgos.
Comunicar tarde, o no comunicar, el posible siniestro
Por último, un error muy frecuente y especialmente delicado es retrasar la comunicación del posible siniestro a la aseguradora.
Ocurre, por ejemplo, cuando el despacho recibe un burofax de queja o una reclamación formal y decide “esperar a ver qué pasa”. Cuando detecta un posible error y trata de solucionarlo de forma interna sin informar al seguro.
Esto puede complicar la defensa e, incluso, generar problemas de cobertura si no se respetan los plazos y formas de comunicación establecidos en la póliza.
En definitiva, detrás de muchos siniestros en seguros de responsabilidad civil de abogados encontramos patrones repetidos como: fallos de agenda, hojas de encargo poco precisas, problemas de comunicación con el cliente, errores técnicos no revisados o una gestión inadecuada de la posible reclamación.
La buena noticia es que una parte muy relevante de esta siniestralidad se puede reducir. El seguro es una pieza clave en la protección del despacho, pero su eficacia se multiplica cuando va acompañada de una buena gerencia de riesgos. Esa combinación es la que ayuda a minimizar tanto el impacto económico como el reputacional de una posible reclamación.
En Aon llevamos muchos años trabajando codo con codo con despachos de abogados de todos los tamaños. Esa experiencia se traduce en soluciones aseguradoras específicas para la abogacía, con coberturas adaptadas a cada perfil de despacho y un acompañamiento cercano en la gestión de siniestros.
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